Detectores de gases
Sirve para detectar gases , por encima del límite permitido en el ambiente.
- Dióxido de carbono y amoniaco: puede ser mortal en un ambiente cerrado carente de ventilación. Se produce por escapes en los dispositivos de refrigeración y en botellas.
- Monóxido de carbono: se genera por la mala o parcial combustión de combustibles. Por ejemplo: puede producirse a partir del mal funcionamiento de una estufa o caldera, cuando el ambiente no está bien ventilado.
- Dióxido de azufre: se compone de azufre y derivados de éste como el carbón, que forman un ácido al disolverse en el agua. Su olor es muy característico y produce asfixia. Aunque es incoloro, se caracteriza por ser el doble de pesado que el aire y por eso tiende a ir hacia el suelo.
- Cloro: su color es verde amarillento, su olor es penetrante, corrosivo, y se trata de un gas pesado que pueden absorber muchos elementos. No obstante, su conducta hace más compleja su detección. Se usa principalmente para limpiar piscinas, para purificar el agua y para blanquear objetos.
- Sulfuro de hidrogeno: se lo reconoce por el desagradable olor que produce, dado que se genera por la descomposición de materiales orgánicos. Si su concentración es significativa puede producir una parálisis. Suele aparecer en túneles por debajo de la tierra.
- Oxígeno (riesgos): lo normal es que esté en un nivel de 20,9% y su escasez produce agotamiento físico y afecta mentalmente a las personas.
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